Muchas personas solo piden una cita con el odontólogo cuando ya sienten dolor. El problema es que, para ese momento, lo que empezó como algo simple puede haberse convertido en un tratamiento más largo y más caro. Estas son cinco señales que conviene no ignorar.
1. Sensibilidad al frío o al calor
Sentir una molestia pasajera al tomar algo muy frío o muy caliente puede ser normal de vez en cuando. Pero si la sensibilidad se repite seguido o dura varios segundos, suele ser señal de esmalte desgastado, una caries o una encía que empezó a retraerse.
2. Encías que sangran al cepillarte
El sangrado ocasional puede pasar por un cepillado más brusco de lo normal. Si ocurre casi todos los días, generalmente indica una inflamación de las encías (gingivitis) que, sin tratamiento, puede avanzar y comprometer el hueso que sostiene los dientes.
3. Mal aliento persistente
Cuando el mal aliento no mejora con el cepillado ni con enjuague bucal, rara vez es solo un tema de higiene. Puede estar relacionado con caries ocultas entre los dientes, restos de comida difíciles de alcanzar o una infección que todavía no duele.
4. Dolor o chasquidos en la mandíbula
Un sonido al abrir o cerrar la boca, o dolor al despertar, muchas veces está relacionado con bruxismo (apretar o rechinar los dientes durante la noche) o con una mordida desalineada. Es un caso típico donde vale la pena una evaluación de ortodoncia.
5. Manchas o cambios de color en los dientes
No todas las manchas se resuelven con un blanqueamiento. Algunas están relacionadas con el estado del esmalte por debajo de la superficie, y ahí conviene que un profesional determine si el tratamiento indicado es estético o si primero hay que resolver algo más de fondo.
Si te identificaste con alguna de estas señales, lo más simple es agendar una consulta de evaluación. Cuanto antes se detecta un problema, más simple, rápido y económico suele ser el tratamiento.